miércoles, 16 de octubre de 2013

LOS MANUSCRITOS DEMENTES DE OPICINUS DE CANISTRIS

Uno de los casos más antiguos de arte producido por dementes o locos es el del italiano Opicinus de Canistris (1296-1350), nacido en Pavia. Fue un sacerdote caído en desgracia y excomulgado, acusado de delito simoníaco (tráfico con objetos espirituales). Vivió como mendigo un tiempo, lo que pudo influir en su posterior enfermedad mental, pero luego su educación  y cultura (fue a la escuela desde los seis años, algo poco común para la gente en la edad media) le hizo desempeñar un cargo eclesiástico en la corte papal de Avignon. Fue ahí donde sufrió lo que, para algunos psiquiatras, fueron síntomas de esquizofrenia, y para otros, un derrame cerebral seguido de ataques psicóticos. Después de eso, Opicinus, que ya antes había escrito algunos tratados de corte clásico, realizó dos códices insólitos en su tema y forma, llenos de textos que van de lo autobiográfico a lo delirante, y de extraños e incomprensibles diagramas y mapas cosmológicos, geográficos y arquitectónicos.

Cual buen arquitecto loco, diseñó catedrales fantásticas, fantasmagóricas, gigantescas e imposibles:
También dibujó mapas donde las penínsulas e islas se metamorfosean en garras, picos, alas, lomos, muslos o cabezas de humanos y monstruos. En los dibujos de este monje loco, fracasado, injuriado y escupido como un bicho, las proporciones humanas se ven alteradas y los seres orgánicos se vuelven colosales y devoran edificios, países y planetas. Así, Opicinus puede ser en sus narraciones y autorretratos del tamaño del sol, o mejor aún, ser el mismo sol, y también ser Jehová, y ser el esposo de María, y Europa, y una catedral, y todo eso al mismo tiempo.
Las típicas dificultades de algunos esquizofrénicos para entender los límites de su propio cuerpo y de su ser, los delirios sexuales y de grandeza, que salvan de una vida de mierda, influyeron tanto como las iluminaciones medievales y la cartografía de la época en las creaciones del primer artista psicótico de Europa:

LA ENFERMEDAD Y LAS VISIONES


El 31 de marzo 1334 Opicinus sufrió una enfermedad muy grave y estuvo en coma durante dos semanas. Cuando se recuperó, descubrió que gran parte de su memoria se había ido, que no podía hablar y que su mano derecha era inútil. “Ni siquiera podía recordar cómo se veía el mundo exterior de nuestro dormitorio”, escribió.
Meses después recuperó su memoria, el habla y alguna función en la mano. Atribuyó esta curación a una visión que experimentó el 15 de agosto, fecha de la fiesta de la Asunción de la Virgen: “En la noche del 15 de agosto, vi a la Virgen con el Niño en su regazo... “
Opicinus creía que su enfermedad era el resultado de los pecados que habían corrompido su cuerpo. Después de la visión y la curación, la mano antes tullida se volvió más fuerte que antes, y que el resto del cuerpo, y empezó a sacar todas esas imágenes sin seguir la voluntad de su dueño, como si estuviese poseída o hubiera adquirido voluntad propia. Él se refería a lo que le ocurría como “la enfermedad de la mano sola”, lo que parece aludir a esa sensación de extrañamiento ante lo que surge de uno mismo:
“En el trabajo espiritual, sin embargo, esta misma mano fue más fuerte que antes: desde entonces ha sacado todas estas imágenes sin la ayuda  humana. En la actualidad, mi conocimiento literal perdido se sustituye doblemente por el conocimiento espiritual de mi mano derecha, que es débil en el trabajo mundano,  pero fuerte en los esfuerzos espirituales”.
Las "imágenes" a las que se refiere son una compleja serie de mapas y diagramas esquemáticos guardados en dos manuscritos que actualmente se encuentran en la biblioteca del Vaticano: Vaticanus Latino 6435 y Palatinus latino 1993. Estos dibujos eran el medio a través del cual Opicinus intentaba explicar las realidades espirituales que según él son los cimientos del mundo físico.

El Vaticano Latino 6435 

Se presenta en forma de un códice de papel con 87 folios, con sólo texto escrito en la primera mitad, y texto y dibujos (a menudo mapas) en la segunda mitad.
Este códice es similar a un diario escrito en orden cronológico. Sin embargo, su contenido es polimorfo y difícil de descifrar. Opicinus utiliza todos sus conocimientos para construir una identidad cósmica que aparece en numerosas formas: Él es Dios, el Sol, el Papa, Europa, Avignon, etc. Dibujó e iluminó a color mapas antropomórficos de la zona del Mediterráneo, precisa y curiosamente organizada, donde los distintos países se metamorfosean en personajes "buenos" y "malos", y en animales en los que Opicinus se proyecta a sí mismo y a sus enemigos. El uso de múltiples símbolos, el gusto por disimular y manipular palabras, números, espacios, y la atracción hacia lo obsceno y lo escatológico, son omnipresentes y se relacionan, por un lado, con temas similares que se encuentran en general en la cultura medieval, y por otro, con los “diarios ilustrados” realizados por otros artistas con enfermedades mentales, como Adolf Wölfli o Henry Darger.

 

El Palatinus Latino 1993

Opicinus comenzó el Latino Palatinus en 1336, como secuela del Vaticano. Con 52 grandes dibujos a colores sobre pergamino (a menudo utilizado en ambos lados) y cubiertos con notas, el Palatinus 1993 aprovecha y desarrolla ideas del pecado y de la conciencia expresadas en el Vaticanus, pero depende mucho menos del formato cartográfico. Los dibujos son muy esquemáticos, con figuras humanas cubiertas de círculos y elipses. Opicinus también incluyó una gran cantidad de deformaciones fantásticas de citas y pasajes bíblicos, así como de calendarios, cartas astrales, mapas arquitectónicos e imágenes médicas.

2 comentarios:

Judas V. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sergio Jiménez Figueroa dijo...

La locura y la genialidad están separadas por una línea muy delgada. Muy delgada.

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