lunes, 21 de noviembre de 2011

LA INVENCIÓN DIABÓLICA (1958)

KAREL ZEMAN, MAESTRO DE LA ANIMACIÓN 1 ENLACE (3)
Película en formato AVI subtitulada al español
Vynalez Zkazy
The Fabulous World of Jules Verne
Tras Viaje a la prehistoria, Karel Zeman llevó a cabo uno de sus viejos sueños: adaptar cinematográficamente una novela de Jules Verne. La obra del escritor de Nimes (Francia) había sido llevada con óptimos resultados a la gran pantalla por George Méliès en filmes como Viaje a la Luna. Para Zeman la sofisticada ingenuidad que Méliès procuró a estos filmes se convirtió en un elemento estético referencial a la hora de trasladar en imágenes el decimonónico universo verniano. El autor tomó prestada la línea argumental de la novela de Verne Ante la bandera (Face au drapeu) para la realización de Una invención diabólica (Vynalez Zkazy, 1958). El filme giraba en torno a un importante avance científico que caía en manos de un criminal (el conde Artigas), personaje maquiavélico que se propone dominar el mundo mediante métodos bélicos. El ayudante del científico, Simon Hart, intenta advertir a su mentor del engaño de Artigas y su ejército de piratas para abortar sus funestos planes con la ayuda estimable de una joven náufraga de nombre Jana.
El realizador utilizó la técnica del esgrafiado en todos los elementos del filme (decorados, trajes, ambientación, etc…), logrando un acabado en pantalla muy similar al de una plancha de acero grabado. La película combina actores reales, marionetas y animación, así como decorados planos con perspectiva distorsionada (algo muy evidente en las imágenes submarinas). Esa síntesis, plasmada en blanco y negro, procura una mixtura homogénea entre todos los elementos cuyo resultado es francamente impactante. Los personajes del filme son dispuestos en el plano como marionetas para no romper la homogeneidad del conjunto, y el resultado obtenido por Zeman es un universo irreal que porfía la profundidad de campo, escasa, al ángulo de cámara.
El realizador consiguió con su ilusionismo fílmico una poderosa plasmación de los grabados que Riou y Bennet crearon para los libros de Verne a la vez que todo un homenaje a su estimado Méliès: “Estaba fascinado por Méliès, quien fue el que, en el comienzos del cinematógrafo, creó el principio por el que las cosas extraordinarias pueden ser expresadas”. (Zeman).
El filme, además de rendir homenaje al futurismo y la era industrial de principios de siglo XX con grandes dosis de inventiva (el realizador muestra especial fijación por las máquinas voladoras, los submarinos, los hombres buzo, la telefonía o la electricidad), también rinde tributo a los orígenes del cine: como muestra la escena en que el funcionamiento de un prototipo de proyector (inspirado en el Kinetoscopio) centra unas escenas llenas de primitivismo que disocian el espacio-tiempo en un filme que, ya de por sí, sugiere un diégesis poco menos que de caprichoso sueño art noveau.
Especialmente magníficos resultan los pasajes submarinos del filme, de bellísima concepción y fascinante geometría, algo que no debió pasar por alto un cineasta como Richard Fleischer a la hora de elaborar su estupenda adaptación fílmica de otra importante novela de Verne, Veinte mil leguas de viaje submarino. El filme de Fleischer, producido por la factoría Disney, no sería el único que revisitaría la estupenda coreografía plástica creada por Zeman para Una invención diabólica. Filmes de animación relativamente recientes como El castillo en el cielo (Tenkû no shiro Rapyuta, 1986) de Hayao Miyazaki o Steamboy (Suchîmubôi, 2004 ) de Katsuhiro Otomo también han sabido captar con renovada inventiva algunas de las constantes del universo del mago de Gottwaldow.
Entre los muchos galardones que logró el filme cabe destacar el “Grand Prix”, de Bruselas (1958), y el Gran Premio Internacional de la Academia Francesa del Cine (1959).
(Reseña de Luis Rueda fusilada de pasadizo.com)
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