jueves, 5 de noviembre de 2009

LA MUERTE EN EL ARTE COLONIAL MEXICANO

Arriba: El espejo de la vida es un ejemplo sacado de la pintura medieval, lleno de símbolismo. En esta pintura de 1856 vemos como la mano de Dios corta el hilo de la vida (Tomás Mondragón, Alegoría de la Muerte. Pinacoteca de La Profesa, Ciudad de México. Para ver los detalles de alguna viñeta, darle doble click o escoger la función "abrir vínculo en una nueva ventana" con la tecla derecha del ratón).
LOS MURALES DE TECAMACHALCO
El arte en las colonias americanas de España y Portugal no es un simple derivado provinciano del barroco europeo.
En el continente existía ya una milenaria tradición artística que fue casi totalmente destruida por los invasores. Mucho del primer arte colonial fue realizado por artistas indígenas profesionales, ya hechos en las artes y creencias prehispánicas, que se vieron obligados a hacer propaganda de la religión cristiana que fuera comprensible para sus paisanos. Algunos de ellos dejaron en sus obras mensajes ocultos -que sólo podían entender otros indígenas- a favor de los dioses caídos y en contra de los "tehules" (los españoles).
Un tlacuilo (pintor de códices en la mesoamérica prehispánica) rebautizado como Juan Gerson decoró en 1562 la iglesia de Tecamachalco, Puebla, con una serie de pinturas murales sobre El Apocalipsis. Para ello combinó técnicas pictóricas indígenas (pintó sobre papel de amate -base tradicional de los códices-, y luego pegó los papeles pintados sobre el techo del sotocoro de la iglesia) con temas europeos (Los modelos fueron sacados de un libro de grabados alemán).
Bajo la pintura de los 4 jinetes del apocalipsis, llegaron a aparecer ofrendas, seguramente dejadas a escondidas por indígenas y dedicadas a la imagen de la muerte:
LA MUERTE DE YANHUITLÁN
Otra figura de la muerte que llegó a ser adorada por los indígenas es la escultura en madera tallada y pintada del carro de la muerte (S. XVIII) que hoy se encuentra en el exconvento de Yanhuitlán, Oaxaca.
La escultura fue usada originalmente para ser uno de los "pasos" que desfilaron en semana santa, y que fueron prohibidos por la iglesia, tal vez al notar que la escultura era objeto de culto.
Los documentos de la época dejan claro que la imagen de la muerte y su culto fue perseguida encarnizadamente por la iglesia católica, que quería acabar con cualquier vestigio de las creencias prehispánicas:
Cumplir con los sacramentos para conseguir indulgencias y estar el menor tiempo posible en el purgatorio fue una de las grandes divisas de la iglesia católica. Las misas y rosarios por los muertos se anotaban en una especie de calendario cuyas aspas muestran la vida y la muerte como un ciclo continuo (Tabla de misa de difuntos, 1818. Museo Nacional de las Intervenciones, Ciudad de México):
LA PIRA FUNERARIA DE TOLUCA
Por verdadero milagro ha llegado hasta hoy una obra de arte efímero, la pira o catafalco del Museo de Arte de Toluca, obra anónima del siglo XVIII, propiedad de un convento carmelita, que tuvo carácter colectivo ya que se montaba cada vez que moría un fraile (A diferencia de otras piras de la época que se hacían exclusivamente para lamentar la muerte de alguna personalidad, como un virrey, y luego eran destruídas):
Como pueden ver, la pira tiene estructura piramidal y está decorada con varias pinturas. Una de ellas representa la fábula del Amor y la Muerte, que cuenta como Cupido y la Parca durmieron juntos en una posada. En aquella época ambos eran ciegos y por ello al levantarse al día siguiente confundieron y trocaron sus armas, y desde entonces la Muerte, con las armas del Amor, mata a los jóvenes, mientras que Cupidó estimula el enamoramiento de los ancianos cercanos a la muerte. En la pintura, La Muerte está en el lecho de los enamorados, y Amor descansa sobre una pira funeraria:
EL POLÍPTICO DE LA MUERTE
En el Museo Nacional del virreinato, en Tepotzotlán, se encuentra una bella serie de 6 piezas populares y anónimas, que miden sólo 18 por 12 centímetros, llenas de varios detalles simbólicos, como el de un eclesiástico que ve como se aplasta su corazón en una imprenta, lo que se subraya con un texto del Eclesiastés (Antiguo testamento): "Aplasta tu corazón y persevera en ello":
El políptico está muy influido por la emblemática, arte de los símbolos, que fue practicado por varios intelectuales novohispanos del barroco (Como Sor Juana Inés de la Cruz en su obra maestra, el Primero Sueño), y aún hoy es común entre los aficionados al ocultismo.
En una lámina se nos muestra una calavera entre 2 velas, una ardiendo y otra que acaba de apagarse. Abajo de una losa sepulcral está un esqueleto entre 2 emblemas: a la izquierda hay un ramo de flores con el lema "unión entre la variedad". mientras que a la derecha vemos un corazón que resiste los golpes de un martillo y las flechas de un arco:
En otra lámina se nos presenta la alegoría de la vida como un complejo reloj manipulado por las Parcas: Láquesis, que señala la hora con la hoz, Atropos que toca la campana, y Cloto, que apaga la vela de la vida. La escena transcurre a orillas del mar, a cuyas playas llega un barco, imagen de la vida que llega a su puerto final:
No menos significativa es la lámina que nos muestra a la Muerte con la guadaña y la vela que se apaga. Un ojo en el ángulo superior izquierdo parece referirse a la providencia, a la que está sometida la misma Muerte. La parte inferior tiene cierto aspecto de vanitas, pues vemos cómo los deseos y pasiones del corazón se acaban con las flechas de la muerte. A los placeres de los sentidos aluden los ojos que lloran sangre, una oreja, una boca cerrada con un candado y una lengua atravezada por dos flechas:
Otra lámina del políptico parece sacada de un Ars morendi y nos presenta la muerte del justo cuando los demonios son derrotados:
En la lámina dedicada al Juicio Final vemos arriba a Cristo como Juez, acompañado de numerosos santos, y en la parte inferior está la resurrección de los muertos y su paso al cielo o al infierno. En dos medallones vemos a eclesiásticos aplastando su corazón (Ver el detalle de unas láminas arriba) o moliéndolo con un mortero:
Pa acabar, les muestro otro detalle del Políptico de la Muerte, en el que vemos a una bella mujer acompañada de la siguiente cuarteta:
Aprended vivos de mí,
que há de ayer a Oy,
ver como me ves fuí,
y calavera, ya soy:
El tema de la muerte en el arte colonial mexicano es tan amplio que merece un voluminoso libro ilustrado, y no está pichurrienta entrada, que ojalá sirva como una breve introducción...
FUENTES:
-Iconografía e iconología del arte Novohispano (Tomo 6 de la Enciclopedia de arte novohispano)
-La Santa Muerte, origen y actualidad (Revista Arqueología Mexicana No. 76)
-Archivo fotográfico de Puros Huesos.

3 comentarios:

Microcosmos dijo...

Genial el blog señor don muerte realmente tienes un ojo muy bueno para el arte y las observaciones que haces acerca de las piezas que posteas son bastante perspicases, realmente me agrada bastante tu blog si quisieras pasarte por el mio y decirme que opinas (es un blog de musica, uno mas entre el mar de blogs de musica ¬¬) la url del mio es http://axisofcosmos.blogspot.com/

Puroshuesos dijo...

Microcosmos, gracias por las flores, y con gusto nos damos un rol por tu blog...

Riv Banks dijo...

Señora Muere: Le falta ir al Museo de La muerte en San Juan del Río Querétaro, y las catacumbas debajo de lap arte centro de la ciudad. Saludos

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