Película “La Santa Muerte”
Guión y dirección: Paco del Toro. México. 2007.
Duración: 110 larguísimos minutos.
El cine mexicano ha abundado últimamente en malas películas de terror. Gran vergüenza, si uno recuerda que México ha dado cineastas de miedo tan grandes como Carlos Enrique Taboada (Veneno para las Hadas, El libro de piedra), Carlos López Moctezuma (Alucarda), Benito Alazraki (Espiritismo, Muñecos infernales) o Fernando Menéndez (El vampiro, El ladrón de cadaveres). Últimamente, parece que sólo se han salvado las realizaciones de Guillermo del Toro.
Ejemplo de esta mala racha para el cine de miedo son las tres versiones recientes de “La llorona”, que están ahora sí que para llorar. Otro ejemplo, junto a Cañitas, es La Santa Muerte.
Poco o nada hubiera importado que en esta última le falten el respeto a una religión y a sus creyentes, si fuera una buena película: El único deber de un cineasta es hacer buen cine, no respetar ni quedar bien con nadie. Pero si no puede cumplir con ese único deber, las demás fallas saltan y se hacen aún más evidentes.
Entre las razones de la decadencia del cine de miedo mexicano, está la de que sus realizadores lo practican sin un gusto genuino por él, usándolo sólo como trampolín para ganar dinero y obtener más chambas. A ello se debe la dirección tan mala de actores(el güey en la película de la Santa... que tiene la misma jeta de asombro si se entera de que su hija tiene un cáncer incurable, si va al super o si se come una torta), la falta absoluta de ritmo y suspenso, la música efectista que nunca da miedo ni nada, aparte de tedio(de las pocas cosas que se agradecen, son los escasos minutos en que no hay música), o el convertir a un género con unas leyes tan redondas en algo tan opuesto como es el melodrama telenovelero.
Ni siquiera los guionistas-directores de tales churros se puden dar la molestia de informarse un poquito antes de escribir sus argumentos. Si, por ejemplo, el que escribió La Santa Muerte hubiera leído alguna vez en su vida el primer libro de la Biblia, se habría enterado de que, según la propia religión que él dice defender, la muerte no es producto del Diablo, es decisión del mismísimo Jehová.
También si se hubiera molestado, ya no en leer la información que existe sobre el culto a la Santa Muerte, sino al menos en ver los documentales que sobre el tema se han sacado, se enteraría de que la mayoría de los creyentes de la Santa son de hecho católicos, y nunca se han atrevido a pensar que su “Niña Blanca” sea superior a Jesús.
¿Para que hablar ya de la ignorancia que muestra Paco del Toro ante la historia de la religión católica, con su gusto por el sincretismo? ¿o de lo mal que se ve el que en pleno siglo XX siga habiendo intolerancia por creencias ajenas a las de uno? ¿o de que usando la misma lógica del guionista, uno acabaría concluyendo que la misma Virgen de Guadalupe –la Tonatzin de los antiguos mexicanos-o San Jorge-el que mató al dragón, sincretismo entre el cristianismo y las leyendas paganas europeas-son inventos del Diablo? También es una burda mentira, que cualquier creyente de la “Santa” puede desmentir, eso de que la Muerte pide algo a cambio de sus favores. Por favor, ¿qué le puede ofrecer un pobre mortal a la misma Muerte?
Paco del Toro -No confundir con Guillermo del Toro, por favor-, ha firmado antes 2 videohomes mal autollamados “cristianos”; el manifiesto antiaborto Punto y aparte, y el panfleto machista y antidivorcio titulado Cicatrices.
Aunque el realizador se considera a si mismo un propagador de las ideas de las congregaciones evangélicas-lo que nos puede dar una idea de lo entretenido que son sus filmes-, sus resultados son tan lamentables que no creo haya convencido a muchos evangelistas (que no por compartir la religión del director, tienen que compartir su mal gusto).
Si ud. quiere ver películas sobre la muerte, vea mejor El séptimo sello o Dellamorte Dellamore -llamada en mexico Mi novia es un zombie-, que se pueden conseguir piratas; o si quiere que sean mexicanas, Macario, y si aguanta a Jorge Negrete, El ahijado de la muerte.
No necesitan ser castigados por la Santa Muerte los realizadores del churro aquí reseñado, suficiente castigo les da la vida, pues no hay peor castigo para un vivo que ser un absoluto fracaso y un mediocre en el oficio que escogió.